Nadie sabe cuanto va a durar
un sentimiento,
un encuentro,
quizá si lo supiéramos
lo disfrutaríamos como locos,
nunca nos saciaríamos,
pero por lo menos
seríamos más conscientes,
de que todo es efímero,
breve, finito.
Nadie sabe cuanto va a durar
un sentimiento,
un encuentro,
quizá si lo supiéramos
lo disfrutaríamos como locos,
nunca nos saciaríamos,
pero por lo menos
seríamos más conscientes,
de que todo es efímero,
breve, finito.
Agradezco que me hayas regresado a mis letras,
agradezco las platicas profundas y espontáneas,
agradezco conocerte,
agradezco tu sinceridad,
tu amabilidad,
fue efímero,
pero por primera vez alguien fue franco,
te mostraste con heridas y defectos,
con cicatrices,
fuiste real,
y aunque me puse triste cuando
me dijiste que querías a alguien más,
quería quedarme,
pero no era sano,
ni para ti ni para mí.
Deseo con todas mis fuerzas
que te encuentres,
que te ames tanto,
que no aceptes un amor a medias,
un amor compartido,
chantajista y ausente.
Deseo que te elijas siempre,
antes de elegir a alguien más,
y sí, antes de elegirme a mí.
Prefiero volver a sanar,
para no lastimar,
para tener claridad.
Honro todo mi sentir,
bendigo cada coincidencia,
cada anécdota compartida,
cada sonrisa contemplada.
Agradezco el tiempo,
los buenos momentos.
Tenía un nombre poco usual,
era dispersa, distraída, olvidadiza,
inquieta, difícil de tener su atención,
volteó a verme,
pero no sabía que quería,
a mí me gustaba como estaba,
hubiese celebrado que por lo menos
me hubiese tomado la mano,
cuando sonreía se veía muy guapa,
tomaba las bebidas con muy poca pausa,
no creía en el amor eterno,
solo la vi 3 veces,
era amena la plática,
me gustaba la conversación que teníamos,
mientras me miraba atenta,
me gustaba su cabello medio ondulado,
sus brazos delgados,
su nariz,
sus manos pequeñas,
su silueta,
me gustaba su compañía,
y por las malditas causas del destino,
tenía pendientes sin resolver,
al principio omitía información,
pero al final fue sincera,
y yo…
solo dije ¡maldita sea!
La espera de algo no certero,
de algo fortuito,
la espera de volver a sentir algo,
de volver a escribir versos
y esta vez no matarnos,
la espera de sentir algo bonito,
correspondido, solemne, verdadero,
la espera de una desconocida
que me ha hecho contarle mi vida,
que me ha contado la suya,
que me ha tenido inquieta al teléfono,
la espera de no sé que esperar.
Pienso en ella,
en la inmensidad de la lejanía
en la cercanía de las energías,
a veces retumba su risa en mi cabeza,
su voz perdiéndose en una reverberación,
y por una extraña razón no dejó de quererla,
sería caprichoso y egoísta pero no,
no la quiero conmigo,
solo quiero que este bien, siguiendo su camino.